Iwan Bloch, las zonas erógenas y Freud

Iwan Bloch

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Iwan Bloch (1872-1922). Dermatólogo (estudió la sífilis y la gonorrea), psiquiatra y psicoanalista.
Nació en Berlín procedente de una familia judía. Era famosa su memoria prodigiosa y su erudición: su biblioteca tenía 40.000 libros y hablaba 12 idiomas.

Fundador de la ciencia de la sexualidad o sexología, lo que le supuso enfrentarse a la sociedad de su tiempo y a la comunidad científica, no solo por sus planteamientos sino también por la determinación con que los mantuvo y divulgó.

Despatologizó la homosexualidad y apoyó su despenalización. Se opuso a la teoría de la degeneración, considerando las perversiones una realidad presente en todas las culturas y épocas. Esto le llevó a considerar que cualquier parte del cuerpo podía convertirse en zona erógena.

Su curiosidad le hizo interesarse por la obra del Marqués de Sade, sobre quien publicó un estudio. Descubrió y editó en 1904 Los 120 días de Sodoma, una novela escandalosa de Sade que se había perdido y que años después Passolini llevó al cine en 1975. Tal fue el rechazo producido por la película, que el director fue asesinado tras el estreno.

Algunas obras:

  • La vida sexual de nuestro tiempo en sus relaciones con la civilización moderna (800 págs)
  • Manual de la Completa Sexología en Monografías (interrumpido debido a la muerte prematura de Bloch):
    • Volumen I: Prostitución
    • Volumen II: Homosexualidad (escrito por Hirschfeld)
    • Volumen III: Prostitución II
  • Tradujo el Diario de un algolagnista, escrito por un anarquista ruso.

Junto a Magnus Hirschfeld (1868-1935) cofundó la Sociedad Médica de Sexología en Berlín, la primera de este tipo en el mundo.

Freud, en sus 3 ensayos sobre la sexualidad, tuvo en cuenta las ideas de Bloch, al que cita junto a Krafft-Ebing (compañero de Freud en la Universidad de Viena), Moll, Moebius, Heverlock Ellis, Schrenck-Notzing, Lowenfeld, Eulenburg, M. Hirschfeld o I. Sadger, todos ellos sexólogos que cuestionaban el vínculo entre instinto y heterosexualidad.

Freud, por su parte, subrayó en especial la independencia entre la puslión sexual y su objeto.

Bibliografía:
Ángeles LLORCA: La obra sexológica de Iwan Bloch


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