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Así como Iwan Bloch (1872-1922) está considerado el fundador de la Sexología, a Georg Groddeck se le atribuye ser el pionero de la medicina psicosomática.
Georg Groddeck (1866-1934) es uno de los muchos científicos coetáneos de Freud en los que este se inspiró para desarrollar sus conceptos. A lo largo de sus escritos, sobre todo autobiográficos, Freud cita abiertamente sus fuentes pero la historiografía posterior, muy dada a la hagiografía y la leyenda, han mitificado la figura de Freud como individuo genial. A Alfredo Eidelsztein debemos su recontextualización.
Groddeck fue médico, psicoanalista, novelista. Personaje inclasificable como tantos otros de finales del XIX, un siglo intelectualmente explosivo: atendía a sus pacientes con una mezcla de autoritarismo (estaban obligados a «obedecer») y ternura.


Así se retrataba a sí mismo:
“Dirijo un sanatorio que es visitado por personas que no encuentran ayuda en otros lugares. A veces tengo suerte con estos casos difíciles, a veces no. Soy un discípulo de Schweninger, quien fue, tal vez, el médico más importante del último siglo. Siguiendo sus pasos de repente me encontré, sin saberlo, enfrentando la necesidad de evaluar procesos inconscientes en el tratamiento de enfermedades orgánicas. Cuando unos años más tarde me encontré con el trabajo de Freud tuve que renunciar a la idea, no sin esfuerzo, de que yo mismo no era un descubridor. Para ello se hizo evidente que había primero leído sobre esto [los descubrimientos freudianos] en una nota del diario Rundschau. El único logro que puedo reclamar para mí mismo con alguna justificación es la introducción de un conocimiento de lo inconsciente en el tratamiento de todos los pacientes, y particularmente aquellos que sufren enfermedades orgánicas, y que soy tan consciente como Freud que el psicoanálisis es una cuestión global y sólo parcialmente una cuestión médica y que su alianza con la medicina es un desastre. No tengo un título, pero hay gente que me ama y tengo intuiciones que hacen mi vida armoniosa en toda la medida que eso es posible. No puedo enviarte un prospecto de mi pequeña
clínica –15 habitaciones– donde soy asistido por mi esposa, no sólo en la tarea doméstica. No hay prospecto. Mis cargos se ajustan a los recursos de mis pacientes. En los tratamientos confío en mi cabeza y en mis manos y en la perspectiva de que cada paciente tiene su propia enfermedad «
Discípulo y ayudante del célebre Ernst Schweninger, mantuvo sus planteamientos nada convencionales, que combinaban dieta, el hidroterapia o el masaje yl rechazo a los medicamentos, a lo que añadió su comprensión holística de la enfermedad como un símbolo.
La enfermedad (indistintamente corporal o psíquica) tiene un sentido, que proviene del Ello.
El Ello, una fuerza vital universal de la que formamos parte y gobierna nuestras vidas, se manifiesta a través de la mente y el cuerpo del paciente, que puede ser «leído» por el médico, ayudado por el desciframiento de su lenguaje. Groddeck personalizó la técnica psicoanalíotica de la cura por el habla con una particular atención al trabajo etimológico: desentrañar el origen y la formación de las palabras del paciente ayudaba a disolver la enfermedad.
Freud admiraba el trabajo de Groddeck y lo promocionó en su círculo de colaboradores. Sin acabar de encajar, dada su heredoxia: le llamaban «el psicoanalista salvaje».
Mantuvo correspondencia con Ferenczi y durante décadas con Freud, quien reconoce haber tomado (y modificado) de Groddeck su concepto del Ello:
«En su Ello no reconozco como es natural a mi Ello, civilizado, burgués, despojado de misticismo. Sin embargo, como sabe, el mío deriva del suyo»
Freud y Groddeck se conocieron personalmente en 1920 en el Congreso de La Haya, en la que Groddeck participó como psicoanalista del grupo de Berlin.
Sus dos obras más conocidas son El libro del Ello (1923) y la novela El buscador de almas (1921)
Bibliografía:
Ángel CAGIGAS: Groddeck, el símbolo y la bisexualidad
Manuel MURILLO: Grodeck, transferencia y resistencia en psicoanálisis.
FREUD, GRODDECK: Correspondencia. Anagrama
Ángel CAGIGAS: Georg Groddeck: el soñador de mundos. Ediciones del lunar.
Ángel CAGIGAS: Genio y figura. Ediciones del lunar.
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