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Si el nombre que nos dan al (o antes de) nacer ya nos marca, Bella tenía muchas papeletas para orientarse a la estética. Además, su padre es el famoso pintor Lucien Freud, nieto de Freud.
No sorprende que Bella Freud haya construido un insólito cruce entre moda y psicoanálisis. La moda que viene de la plástica del padre, el análisis que viene del patriarca.
Moda e identidad, este es el leit motiv de su vídeopodcast Fashion Neurosis, donde entrevista a famosos (Nick Cave, Courtney Love, Julianne More, Cate Blanchett, Eric Cantona, Courteney Cox…) a lo largo de una hora, en un formato que recuerda a la más clásica y tópica sesión psicoanalítica. Que, además, transcurre en un sofá, trasunto del mítico diván.
Bella Freud es una exitosa diseñadora de moda y una firme defensora del programa BDS («boicots, desinversiones y sanciones») contra el Estado de Israel.



Es hermana de la escritora Esther Freud, que ha contado en la novela autobiográfica Hideous Kinky la infancia hippie de ambas junto a su madre viajando por Marruecos.


Sigmund Freud aplicó su modelo teórico al análisis de la sociedad (El malestar en la cultura como ejemplo más conocido) pero seguramente ni imaginó poder asociar el Inconsciente a la moda. La moda en el vestir, la decoración, el lenguaje, el maquillaje, los coches, la alimentación… Todo.
Toda nuestra vida cotidiana queda atravesada, marcada, por la moda. Un efecto del turbocapitalismo que ha impuesto la obsolescencia como patrón vital: usar y tirar.
Ya Lacan modificó o amplió el esquema freudiano para dar cabida al deseo y el objeto a causa de este deseo que, por su propia naturaleza, nunca puede ser satisfecho. El mercado supo leer este motor que nos empuja a desear y diseñó hace décadas un programa para explotarlo.
Freud no pudo analizar la moda porque esta apenas existía como tal. La moda es un invento de la sociedad postmoderna para dar salida a una sobreproducción que obliga a una renovación constante del consumo. E impone un discurso de la fugacidad («solo existe el presente») y premia la adaptabilidad en el mercado laboral.
En tiempos de Lacan, Roland Barthes (El sentido de la moda) se interesó por la moda como sistema semiológico. Un tipo de análisis que no ha tenido la continuidad esperable, aunque ha dejado títulos tan importantes como El imperio de lo efímero de Lipovetsky.
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